Soja: se aplica un paquete tecnológico entre Medio y Alto pero hay varias asignaturas pendientes

El Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (ReTAA) del Departamento de Investigación y Prospectiva Bolsa de Cereales de Buenos Aires reveló que, a pesar de ciertas limitantes económicas o el impacto de la sequía en el pasado verano, el paquete tecnológico que se aplica a la soja oscila entre “medio” y “alto” pero con varias asignaturas pendientes: una, la más elemental, que apenas el 14% de los productores hace análisis de suelo para planificar la fertilización.

El trabajo, arrojó estos datos relevantes:

>> El uso de tecnología se concentró nuevamente en niveles medios de adopción. Nivel Tecnológico Medio 58%; Nivel Tecnológico Alto 34%; Nivel Tecnológico Bajo 8%. En Córdoba los indicadores de Nivel Tecnológico Alto fue: en el Centro-Norte 27%, Sur 34 y Sureste (Marcos Juárez) 52%.

>> El uso de tecnología Bt se incrementó, alcanzando el 20% a nivel nacional.

>> Sólo un 5% de los productores realizó tratamiento profesional de semillas, el resto trató la semilla directamente a campo.

>> Grupos de Madurez, el más utilizado el IV, con 40%; y luego el V con 22%.

>> El análisis de suelo como herramienta para la planificación de la fertilización continúa teniendo un bajo nivel de adopción, aunque muestra una tendencia positiva en las últimas campañas. Sólo un 14% de los productores realizó muestreo de suelo para planificar la fertilización de soja.

>> El volumen de fertilizantes aplicados se mantuvo en niveles similares a la campaña pasada, a pesar de una menor área sembrada.

>> El volumen de fungicidas aplicados en soja mostró una disminución sostenida en las últimas tres mediciones, debido principalmente a la reducción del área sembrada y al clima. Es así como en la campaña 2017/18, marcada por una fuerte sequÍa estival, la aplicación de fungicidas registró una caída del 53%. Además, se observa un cambio en el tipo de producto utilizado: el uso de mezclas dobles (estrobirulina y triazol, 90%) avanza sobre el uso de formulaciones simples como tebuconazole o carbendazim.

El trabajo estuvo a cargo de Juan Brihet, Sofía Gayo y Ayelén Gago.

2018-11-06T10:32:44+00:00